2012 - Que passa?

Septiembre 2012

Estimado Sr. Rajoy

Le escribe esta carta alguien que nunca ha sido independentista, que votó SI a la constitución y a los estatutos, que siempre ha pensado que hemos de disolvernos en Europa y unir en vez de dividir.

Le escribe un empresario que siempre ha mantenido una muy buena relación con el resto de España, que se ha vanagloriado de ser "la marca española de tejidos de calidad" y que ha pasado y pasa su buena razón de dificultades económicas y financieras.

Le escribe un ciudadano de 53 años, con tres hijas y como usted puede entender, sin ningún interés en perseguir quimeras.

Pero también le escribe un ciudadano nacido en Catalunya y que se siente profundamente decepcionado con una clase política española que ni sabe ni quiere entender los sentimientos catalanes.

Y es ahí donde creo que me he de explicar, quizás porque la situación no es fruto de una decisión o un momento sino de un proceso.

Recuerdo, cuando al final de la era franquista y el inicio de la transición, Catalunya vibraba com el "Llibertat, Amnistia i Estatut d'Autonomia", y como, gracias a personajes y líderes con suficiente visión y capacidad de negociación, España consiguió construir un nuevo modelo de estado. Fue un logro importante del cual todos nos sentimos orgullosos.

Ello fue posible porque había una clara apuesta por la libertad, por tener estructuras modernas y por el respeto entre los pueblos y naciones de España.

Lamentablemente aquel espíritu se ha ido perdiendo.

Acosados por el terrorismo, tanto interno como externo, el país renunció a la Libertad en pro de la Seguridad. Se proclamaron leyes antiterroristas y leyes de partidos que menoscaban los principios básicos de libertad sobre los que se asienta la civilización occidental. No ha sido un proceso único de España pero ello no impide que sea precisamente una violación del espíritu fundacional y lo mismo podemos decir de la actual estructura de partidos que limitan seriamente la división de poderes, puesta en duda por algunos cuadros de algún partido.

La Constitución Española y los Estatutos de Autonomía fueron los frutos de un momento y un "taranna" que se fue diluyendo, siendo sustituido por las tradicionales lacras españolas, un literalismo y legalismo absurdos, una defensa, no de España, sino de un modelo de España anclado en una historia con el que muchos no estamos de acuerdo, un centralismo filosófico que cede soberanía a las autonomías en vez de entender que son éstas las que ceden soberanía al Estado Central, de un oscurantismo que durante muchos años se ha negado a presentar claramente las balanzas fiscales y establecer mecanismos de financiación que promoviesen la responsabilidad. ¿Por qué?

Y sí, Sr. Rajoy, además han habido problemas de financiación y de déficit, han habido problemas de mal gobierno, corrupción y gasto alegre e indiscriminado pero eso, Sr. Rajoy, no es lo realmente importante.

Catalunya quiere y desea un trato honesto por parte del Estado Central, quiere tener una financiación suficiente, pero eso, Sr. Rajoy, no es lo más importante.

Lo más importante es que Catalunya quiere ser Catalunya, quiere hablar en catalán, quiere decidir su modelo interno, quiere respetar sus tradiciones y sus costumbres, sin atacar a nadie y sin romper moldes.

Y la historia de los últimos años ha sido precisamente la contraria.

España (o mejor, los Partidos y Gobiernos de España), en vez de apropiarse de la cultura catalana, de considerar el Catalán como un importante activo, en vez de respetar y apoyar sus manifestaciones, su difusión, su uso, en vez de presentar España en su diversidad, han seguido el camino contrario.

Cuando tras muchos debates y negociaciones se aprobó un nuevo Estatuto de Autonomía por el Parlament de Catalunya, en Referéndum por los ciudadanos de Catalunya y por las cámaras del Estado, pasando una serie de consejos consultivos sobre su constitucionalidad (o bien todos los miembros de dichos consejos eran ineptos o simplemente no utilizaban el mismo criterio que el Tribunal Constitucional), se atacó por otros frentes y, en vez de la lógica respuesta que sería "pues modificamos la Constitución" se prefirió hacer oídos sordos.

Catalunya se sintió engañada, defraudada y como consecuencia tuvo la manifestación de hace dos años.

Lamentablemente nadie se dio por aludido, nadie intentó entender el por qué y se siguió con la misma serie de acciones y decepciones.

Es cierto que una gran parte de la culpa reside en Catalunya. En aquél momento el Govern de la Generalitat debería haberse plantado, debería haber planteado de forma clara al Estado si quería o no a Catalunya, pero no lo hizo.

Con la crisis las cosas empeoraron.

Soy plenamente consciente de los problemas del Estado, de la situación que se vive cuando no hay dinero en caja, cuando los bancos no quieren prestar... Pero eso no implica que se pueda incumplir de forma reiterada lo que se aprobó o como menos hay que reconocer la situación.

Es precisamente en éstos momentos cuando es más importante la transparencia, el saber todos donde estamos y seamos conscientes de los sacrificios que hace cada uno.

Las balanzas fiscales, la deuda donde ha de estar, los procesos de reestructuración bancaria, en fin, la situación general del Estado ha de ser clara y transparente y los conciertos económicos (por qué no con todas las autonomías?) son un mecanismo de trasparencia, de delimitar claramente las responsabilidades.

Lamentablemente, una vez más se ha optado por el camino contrario. El Estado Central ha considerado que Catalunya es una provincia suya y que puede hacer y deshacer a su antojo. 

Se ha atacado algo tan simple como la inmersión lingüística con argumentos simplemente absurdos. Sr. Rajoy, si en la escuela alguien debería tener como lengua vehicular el Castellano deberían ser los de familias Catalano parlantes y no al revés.

Y de repente, 1,5 millones de Catalanes salen a la calle en un ambiente festivo, con orden, sin destrozar nada, sin insultar, reclamando algo muy simple y muy claro, Catalunya quiere ser Catalunya y quiere ser Catalunya dentro de Europa y según parece, dado que España no lo desea, no le queda más opción que la Independencia.

Lo curioso, lo que realmente me aterroriza, es que parece que ustedes no se hayan dado cuenta.

Ha habido un cambio sustancial. Empezó con la sentencia del Estatut. Ello hizo que muchos que jamás hubiéramos considerado la independencia, la tuviéramos presente.

Y el camino ha seguido. A cada sentencia sin respuesta por parte del Gobierno (los tribunales aplican las leyes pero es el Parlamento y el Gobierno los que las hacen y modifican), a cada negativa a cumplir el Estatut, a cada intento de recuperar soberanía por parte del Gobierno Central, los ciudadanos de Catalunya se han ido separando del ideal de España y se han vuelto conscientes de que, a menos que mucho cambien las cosas, el futuro de Catalunya no está en España.

Y es una situación triste y paradójica. El independentismo y el catalanismo no han crecido gracias a los esfuerzos de CiU, ERC, SI u organismos separatistas sino gracias a la actitud de ciertos periodistas que han manipulado la realidad de Catalunya, de el PP y el PSOE, del Gobierno del Estado, de juristas que parece que vivan en otro mundo y en otra época.

Esa es la paradoja que ha llevado a una gran parte de la población catalana a plantearse seriamente la Independencia, a no importarle ya que piensa usted o el Rey o los partidos en Madrid. A ser conscientes de que nuestro futuro es nuestro y no suyo.

Los últimos acontecimientos, con la carta del Rey, sus declaraciones y hace un momento el resultado de su reunión con el Sr. Mas simplemente confirman los diagnósticos : 

O no se enteran de nada, no entienden nada y viven en su mundo o simplemente, no reconocen a Catalunya como lo que es.

Y lamentablemente, sea por una causa o por otra la situación es la misma y poco a poco Sr. Rajoy, las instituciones de España, sus partidos continúan empujando a Catalunya a la separación.

Según me han dicho, está estudiando inglés. Le dejo un par de textos para reflexionar. 

El primero son los dos primeros párrafos de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América

When in the Course of human events, it becomes necessary for one people to dissolve the political bands which have connected them with another, and to assume among the powers of the earth, the separate and equal station to which the Laws of Nature and of Nature's God entitle them, a decent respect to the opinions of mankind requires that they should declare the causes which impel them to the separation.

We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.
That to secure these rights, Governments are instituted among Men, deriving their just powers from the consent of the governed, That whenever any Form of Government becomes destructive of these ends, it is the Right of the People to alter or to abolish it, and to institute new Government, laying its foundation on such principles and organizing its powers in such form, as to them shall seem most likely to effect their Safety and Happiness. Prudence, indeed, will dictate that Governments long established should not be changed for light and transient causes; and accordingly all experience hath shewn, that mankind are more disposed to suffer, while evils are sufferable, than to right themselves by abolishing the forms to which they are accustomed. But when a long train of abuses and usurpations, pursuing invariably the same Object evinces a design to reduce them under absolute Despotism, it is their right, it is their duty, to throw off such Government, and to provide new Guards for their future security.

El segundo es un texto de la Wikipedia en que se explica el entorno que llevó a dicha declaración

By the time the Declaration of Independence was adopted in July 1776, the Thirteen Colonies and Great Britain had been at war for more than a year. Relations between the colonies and the mother country had been deteriorating since the end of the Seven Years' War in 1763. The war had plunged the British government deep into debt, and so Parliament enacted a series of measures to increase tax revenue from the colonies. Parliament believed that these acts, such as the Stamp Act of 1765 and the Townshend Acts of 1767, were a legitimate means of having the colonies pay their fair share of the costs to keep the colonies in the British Empire.[9]
Many colonists, however, had developed a different conception of the empire. Because the colonies were not directly represented in Parliament, colonists argued that Parliament had no right to levy taxes upon them. This tax dispute was part of a larger divergence between British and American interpretations of the British Constitution and the extent of Parliament's authority in the colonies.[10] The orthodox British view, dating from the Glorious Revolution of 1688, was that Parliament was the supreme authority throughout the empire, and so by definition anything Parliament did was constitutional.[11] In the colonies, however, the idea had developed that the British Constitution recognized certain fundamental rights that no government—not even Parliament—could violate.[12] After the Townshend Acts, some essayists even began to question whether Parliament had any legitimate jurisdiction in the colonies at all.[13] Anticipating the arrangement of the British Commonwealth,[14] by 1774 American writers such as Samuel Adams, James Wilson, and Thomas Jefferson were arguing that Parliament was the legislature of Great Britain only, and that the colonies, which had their own legislatures, were connected to the rest of the empire only through their allegiance to the Crown.[15]

Puede o no ver paralelos entre ambas situaciones. Evidentemente son diferentes pero guardan muchos mas puntos de similitud de los que puedan aparentar.

Reflexione, Sr. Rajoy porque la situación que tiene delante es un gran problema, pero quizás es también la gran oportunidad para que España se convierta definitivamente en un país dinámico y moderno. 

No deje que los textos lo aprisionen. Es lo mismo ser prisionero de la Biblia o el Corán que de la Constitución, sea creativo.


Atentamente

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